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Centros hispanos son aliados de los trabajadores inmigrantes en Chicago

Chicago, 15 mar (EFE).- En Chicago operan ya al menos diez centros dedicados expresamente a la defensa de los derechos laborales de los inmigrantes, que en su mayoría son hispanos, generalmente no conocen bien sus derechos y a menudo necesitan ayuda legal.

"Formamos nuestro centro en 2008 porque el robo de salarios de los inmigrantes es un problema muy grande", dijo a Efe Ana Guajardo, directora ejecutiva del Centro de Trabajadores Unidos (CTU) del Sur Chicago.

Guajardo dijo que a su centro acuden muchos hispanos que trabajan en agencias temporales, compañías constructoras y pequeños negocios como supermercados y restaurantes.

Muchos hispanos, señaló, buscan recuperar salarios por horas extra o salarios perdidos porque a los inmigrantes se les paga muy por debajo del salario mínimo, que en Illinois es de 8,25 dólares la hora.

Además de intervenir a favor de los inmigrantes ante sus empleadores, este centro también busca ayuda legal si la necesitan.

Gran parte del trabajo de este centro es organizar foros comunitarios, a veces con ayuda del Consulado Mexicano, para enseñar los derechos laborales a los hispanos.

"Hay una extrema falta de información sobre los derechos laborales en la comunidad", dijo Guajardo. "El tema de los derechos no les interesa a muchas personas porque piensan que eso no les va a pasar a ellos."

Guajardo señaló que el personal del centro también viaja a los suburbios cercanos como Calumet City y Chicago Heights para extender su ayuda.

Como este centro, existen otros a lo largo de la ciudad y casi todos creados en los últimos diez años, justamente cuando la influencia y membresía de los sindicatos o uniones empezó a decaer en el país.

Según la oficina de Estadísticas Laborales, los miembros de los sindicatos bajaron a 14,4 millones en 2012 en contraste con el año 1983 cuando había un total de 17,7 millones.

Ante esa realidad han surgido estos centros que llenan un vacío organizativo en cuanto a la protección de los trabajadores.

Otro centro es la Colaborativa de Trabajadores de Chicago (CWC, en inglés), ubicado en el Barrio de las Empacadoras, que desde el año 2000 ayuda a los trabajadores temporales, los cuales están fuera de la protección de la Ley Nacional de Relaciones Laborales (NLRA, en inglés).

Tim Bell, el fundador de este centro, calcula que existen 300.000 trabajadores temporales en el área de Chicago y sus suburbios, que son contratados por agencias de empleo y enviados a diferentes compañías y almacenes por días o semanas.

De esta manera las compañías evaden las prestaciones normales de otros trabajadores sindicalizados como pago por tiempo extra, seguro médico y vacaciones.

Los trabajadores temporales no califican para recibir el seguro de desempleo ni compensación laboral por algún accidente, tampoco seguro médico ni vacaciones pagadas.

Esto se agrava cuando, como en muchos casos, el trabajador es una persona sin permiso de estar en el país.

"Un trabajador temporal sin documentos no se puede quejar porque es despedido", aseguró Bell.

Leone Bicchieri, director ejecutivo de esta organización, afirmó también que los sindicatos del país y los centros laborales han notado que uno le puede ayudar al otro.

Muchas veces cuando uno de estos centros no puede resolver una disputa laboral entre empleados y empleadores, los centros recurren a un sindicato a buscar ayuda.

Anteriormente los sindicatos estaban alejados de los inmigrantes pero últimamente hay un acercamiento a ellos, según Bicchieri, un hijo de un inmigrante italiano y una mexicana.

"Los sindicatos por mucho años no apoyaban a los inmigrantes indocumentados pero por fin las uniones han entendido que los inmigrantes no son el enemigo y representan una fuerza de trabajo que puede aumentar sus filas", resaltó.

Un claro ejemplo es el sindicato United Steelworkers el cual trabaja en organizar a los lavacoches en Los Angeles y en Chicago.

En otro caso reciente, el centro laboral Arise Chicago ayudó a un grupo de costureras hispanas a afiliarse al sindicato Workers United.

En el resto del país hay cerca de 300 centros similares a los de Chicago y muchos de ellos han sido creados en años recientes cuando la economía ha afectado a los trabajadores y los sindicatos han ido perdiendo terreno.

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