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Líderes conservadores intentan sofocar las llamas del "radicalismo" en EE.UU.

Washington

Más de 200 líderes conservadores se congregaron hoy en Washington con el claro mensaje de que, por el bien del país, es necesario sofocar las llamas del "radicalismo" que impiden una reforma migratoria integral.

Alrededor de 250 líderes policiales, cívicos, religiosos y empresariales iniciaron hoy en Washington, bajo los auspicios del Foro Nacional de Inmigración, una sesión estratégica de dos días para intentar destrabar las negociaciones en torno a una reforma.

Mientras, en Dallas (Texas), el expresidente George W. Bush pronunció hoy su primer gran discurso sobre inmigración desde que dejó el poder en 2009, en el que instó al Congreso a que inicie un debate migratorio con un "espíritu benevolente" que además tome en cuenta "las contribuciones de los inmigrantes".

El también exgobernador de Texas intentó impulsar una reforma migratoria y reiteró ese compromiso durante un encuentro con el entonces presidente de México, Vicente Fox, en septiembre de 2001.

Sin embargo, los atentados de 2001 no sólo alteraron para siempre el paradigma de seguridad nacional de Estados Unidos, sino que sepultaron todo esfuerzo por sacar de la sombra a la población clandestina.

Ahora, en 2012, tras la derrota de los republicanos en la contienda presidencial, los líderes conservadores intentan abrirse espacio en la mesa de negociaciones sobre la reforma, si bien algunos republicanos continúan oponiéndose a ésta por considerarla una "amnistía" inmerecida.

Pero si algo dejaron en claro los comicios del pasado 6 de noviembre fue la advertencia de que el Partido Republicano debe reformarse y moderar su retórica sobre los inmigrantes, o arriesgar su extinción como fuerza política nacional.

El secretario internacional y tesorero del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio (SEIU, en inglés), Eliseo Medina, considera que el discurso de Bush y el surgimiento de una coalición de conservadores a favor de una reforma no es más que un reconocimiento de que ésta es una necesidad tanto económica como moral para el país.

Es una urgencia moral porque la inacción en torno a una reforma sigue fomentando las deportaciones y la separación de las familias inmigrantes, aparte de que da alas a leyes estatales que tratan a los indocumentados como ciudadanos de segunda clase.

Es una necesidad económica porque el mercado laboral de Estados Unidos requiere tanto la mano de obra barata que proporcionan los inmigrantes con bajas destrezas laborales como el talento y los conocimientos de profesionales con posgrado.

Al igual que muchos otros activistas pro-reforma, Medina confía en que el Congreso encontrará una solución consensuada que ofrezca réditos políticos para todas las partes del espinoso debate migratorio.

Como señaló el lunes en entrevista con Efe el co-fundador de AOL, Steve Case, no tiene sentido, por ejemplo, que Estados Unidos eduque y capacite a estudiantes extranjeros en las áreas de ciencias y tecnología, para que éstos regresen a sus países a trabajar para la competencia.

De sobra está demostrado que, si tuviesen la oportunidad de legalizarse, los indocumentados contribuirían a la recuperación económica del país y al fortalecimiento de su competitividad global.

Según los activistas, los republicanos del Congreso deben ignorar a la ruidosa minoría antiinmigrante y sopesar estos argumentos, y no solo porque el excandidato presidencial republicano Mitt Romney apenas logró el 27 % del apoyo latino, frente al 71 % que obtuvo el presidente, Barack Obama.

Es el mensaje que intentan trasladar en los pasillos del Congreso los líderes conservadores reunidos en Washington, entre ellos el alguacil republicano de Lake County (Illinois), Mark Curran.

En declaraciones a The Washington Post, Curran lamentó que los elementos radicales de su partido "no entienden ni entenderán" la urgencia de la reforma.

Curran, de confesión católica, antes apoyaba ese radicalismo que ahora condena, pero tuvo su "conversión", dijo, cuando empezó a dialogar del tema con líderes religiosos y empresariales en 2010.

El "sheriff" cree que los más conservadores del Congreso también podrían "convertirse" a la causa de la reforma migratoria porque en algún momento tendrán que "reconciliar" las realidades políticas del país con sus creencias religiosas.

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