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Argentina juega sus últimas cartas en corte de NY

BUENOS AIRES, Argentina - Argentina interpuso sus últimos argumentos escritos en un juicio contra acreedores ante un tribunal de Nueva York, en los cuales afirma que, si pierde la apelación, su economía quedará arruinada y se establecerá un peligroso precedente global.

En un documento interpuesto el sábado en la madrugada tiempo de Buenos Aires, minutos antes de que venciera el plazo fijado por la corte de apelaciones, el gobierno del país sudamericano se niega a ceder terreno ante un grupo de inversionistas rebeldes a los que llama "fondos buitre". Los documentos también afirman que el plan del juez federal Thomas Griesa, de obligar a Argentina a pagar 1.300 millones de dólares a los demandantes, podría derivar en otras exigencias de pago que sumarían más de 43.000 millones de dólares.

El gobierno argentino argumentó que el remedio planteado por el juez le imposibilitaría a otras naciones negociar mejores términos cuando sus economías se hundan tan profundamente que sean incapaces de seguir haciendo pagos a su deuda externa. Si se mantiene, el fallo le daría todo el poder en ese tipo de conversaciones a una pequeña minoría de bonistas que se niegan a aceptar ninguna cantidad menor al pago completo de su inversión.

Los inconformes, encabezados por NML Capital Ltd. _un fondo de inversión controlado por el multimillonario estadounidense Paul Singer_, quieren que les paguen el valor completo prometido originalmente, más los intereses, por los bonos que adquirieron y a los que Argentina no ha hecho pagos desde su crisis deudora de 2001. Han argumentado que, con más de 43.000 millones de dólares en reservas extranjeras, el gobierno tiene amplia capacidad de pagarles.

En lugar de ello, el gobierno ofrece los mismos términos que los aceptados hace años por el 92% de los otros tenedores de bonos, diciéndoles que puede emitir nuevos certificados para los demandantes por un valor mucho menor que la deuda de la década de 1990, en un reflejo de la realidad económica de Argentina posterior a su crisis.

Por una parte, el peso argentino perdió la mayor parte de su valor después de que el país hizo su histórica declaración en mora y nunca se ha recuperado completamente, a pesar de años de crecimiento favorecidos por la reestructuración de la deuda.

Ambas partes cuentan con 15 minutos para exponer argumentos en forma oral el 27 de febrero ante el pleno de la corte de apelaciones en el distrito sur de Nueva York. Un panel de tres jueces de la misma corte ya se ha alineado contra Argentina, que está decidida a llevar su caso hasta la Corte Suprema de Estados Unidos de ser necesario.

La negativa de Buenos Aires de pagarle a los bonistas rebeldes impulsó a Griesa a proponer un remedio sin precedentes: haría a las instituciones financieras estadounidenses responsables de dar satisfacción a los demandantes al desviar el dinero que el país sudamericano destina a pagar a los otros tenedores de bonos que sí aceptaron la reestructuración.

"Cuando la deuda de un país es verdaderamente insostenible, ante la ausencia de cambios imprevistos realmente positivos... la deuda debe reestructurarse", argumenta el texto argentino.

Sin embargo, el remedio del juez Griesa "reduciría las perspectivas de crecimiento en los países desarrollados, incrementaría los costos de los acreedores y los deudores para la solución de la deuda, dañaría el mercado internacional de deuda soberana y disminuiría la capacidad del mercado internacional de capital privado para mejorar el crecimiento de los países en desarrollo", señaló.

El texto de Argentina concluye que "la esencia de un remedio judicial equitativo es que sea justo para todos los interesados, no sólo para el demandante que lo busca, y que no haga más daño que el que busca remediar y para lo cual fue diseñado".

Los demandantes también incluyen a argentinos de clase trabajadora como la jubilada María Muñoz, de 76 años, que invirtió 65.000 dólares en los bonos en 1998, sólo para ver cómo desaparecía su dinero para el retiro. La Fuerza Especial Estadounidense para Argentina, un grupo de cabildeo financiado por Singer, la envió por avión a ella y a otros argentinos a Nueva York y Washington la semana pasada para que expusieran su caso.

"No quiero perjudicar a nadie, pero yo tampoco quiero ser perjudicada", dijo Muñoz a The Associated Press. "Quiero que, quienquiera que tenga que decidir sobre este caso, piense en la gente, no sólo en las cifras, porque detrás de estas cifras hay seres humanos".

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