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Reporte: Estallido en Pemex fue por fuga de gas

MEXICO - Un sistema de calentamiento de agua pudo haber dejado escapar gas natural hacia un túnel debajo de la sede de la petrolera estatal mexicana Pemex durante unos siete meses antes de que el gas fuese detonado accidentalmente por el sistema de iluminación de un equipo de mantenimiento, dijeron el martes las autoridades al entregar nuevos detalles sobre el peor desastre del gigante petróleo en una década.

El procurador (fiscal) general de México Jesús Murillo Karam dijo el lunes que una acumulación de gas fue responsable por la explosión que hizo desplomar tres pisos del complejo de Petróleos Mexicanos en la capital, un incidente en el que murieron murieron 37 personas. Dijo que el gas pudo haber sido gas natural, usado en calentadores, o metano, un producto de descomposición encontrado en alcantarillas y depósitos de basura.

El martes por la mañana, el vice procurador general Alfredo Castillo le dijo a reporteros que la fuente más probable del gas natural fue un túnel que estaba debajo del edificio y que transportaba agua caliente desde una planta de calentamiento a la torre central del complejo. Dijo que la explicación parece la más probable porque el estallido lanzó por los aires las tapas de registro que proveían acceso al túnel a cierta distancia del edificio afectado. Agregó, no obstante, que no se había descartado totalmente la posibilidad de una acumulación de metano.

Murillo Karam dijo que los investigadores revisaban los registros de inspección del edificio para determinar por qué Petróleos Mexicanos no había descubierto la acumulación de gas.

El funcionario dijo que la investigación realizada por expertos de México, España, Estados Unidos y Gran Bretaña del estallido del jueves pasado no encontró evidencia de explosivos.

El estallido derrumbó los primeros pisos de un edificio administrativo de Pemex en la ciudad de México, colindante de la emblemática Torre Ejecutiva de Pemex, el segundo rascacielos más grande del país y que no sufrió daños graves.

El procurador explicó en rueda de prensa que los especialistas creen que una chispa o alguna fuente de calor detonó el gas acumulado.

Agregó que con la excepción de tres víctimas, ninguno de los fallecidos tenía marcas de quemaduras o tímpanos dañados, que son pruebas típicas de una bomba. Tampoco había indicios de un cráter o de una fractura de las vigas de acero del edificio, que también son comunes en la detonación de un artefacto explosivo.

El procurador dijo que un contratista independiente le informó a los investigadores que él estaba trabajando con tres hombres en trabajos de mantenimiento en el sótano del edificio B2, donde ocurrió la explosión. El contratista dijo que el sótano no tenía iluminación, por lo que su equipo improvisó una conexión uniendo un cable eléctrico a una fuente de electricidad en el techo.

El contratista le dijo a los investigadores que segundos después se trasladó a un piso más alto, "escuchó un fuerte y corto silbido por el pasillo, que provenía de la zona de pilotes que se estaba trabajando, y fue en seguida que sintió un fuerte estallido que lo impactó contra la pared".

Los tres hombres que le ayudaban fueron hallados muertos en el sótano con marcas de quemaduras, uno con un trozo de cable pegado a su cuerpo. Los cadáveres no mostraban indicios de la desmembración típica en la detonación de explosivos, agregó.

Murillo Karam describió la explosión como "difusa", cuya fuerza se movió lenta y horizontalmente, típica del estallido de una nube de gas, en vez de una explosión que haya emanado de una fuente relativamente compacta, como una bomba.

El procurador aseguró que las pruebas de laboratorio hallaron "cero" evidencia de algún explosivo.

"Esta explosión propició en su momento álgido un efecto en la estructura de los pisos, de los pisos del edificio que generó primero su impulso hacia arriba y posteriormente su caída", precisó. "Fue esta la principal causa de muertes en el edificio".

El anuncio del lunes por la noche puso fin a varios días de una casi total ausencia de información sobre la causa potencial de la tragedia. Esa falta de información generó una serie de quejas sobre la secrecía del gobierno y conjeturas sobre la causa de la explosión, en su mayoría apuntando a que un acto intencional.

Las sospechas de juego sucio fueron tan intensas que Murillo Karam insistió en presentar fotos de una mochila encontrada entre los escombros para demostrar en público que contenía maquillaje y no un artefacto potencialmente explosivo, como algunos reportes de prensa publicaron el lunes.

Algunos observadores compararon la falta inicial de información del gobierno, emanado del Partido Revolucionario Institucional, con el secretismo que caracterizó a varios gobiernos de este partido durante varias décadas.

El partido, conocido por sus siglas en español PRI, regresó al poder en diciembre, después de perder la presidencia de México 12 años antes.

La explosión también atizó el debate sobre el estado financiero de Pemex, fuente vital de ingresos gubernamentales y que sufre de varias décadas de inversión baja y que ha padecido una serie de accidentes con el subsecuente empañamiento de su expediente de seguridad.

Hasta ahora, casi todos los accidentes de Pemex habían afectado su infraestructura petrolera, no sus instalaciones administrativas.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ha prometido abrir el gigante petrolero a más inversión privada y extranjera, provocando protestas de la izquierda, que ve tales pasos como un intento por privatizar una empresa vista como uno de los pilares del Estado mexicano. Peña Nieto ha suministrado pocos detalles de su reforma petrolera, pero ha negado que busque la privatización de Pemex.

Murillo Karam dijo que aunque por ahora no hay evidencias de algún juego sucio en la explosión, sigue abierta la posibilidad de presentar acusaciones penales.

El desastre fue un revés grave al expediente de seguridad de Pemex, que había estado mejorando luego de una serie de incidentes en las décadas de 1980 y 1990, según datos de la compañía.

El número de accidentes por millón de horas trabajadas disminuyó en más de la mitad, de 1,06 en 2005 a 0,42 en 2010. El promedio internacional es de casi 0,43 por millón, de acuerdo con la Asociación de Productores de Petróleo y Gas, con sede en Gran Bretaña, pero que no verifica independientemente los datos de empresas.

Pemex, sin embargo, reconoció en un informe que desde finales de 2011, varias explosiones e incendios pequeños, sobre todo en refinerías y plantas petroquímicas, habían "impactado seriamente" su índice de seguridad, que aumentó a 0,54 lesiones por cada millón de horas.

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Michael Weissenstein está en Twitter como http://www.twitter.com/mweissenstein

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