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Perú: Ambicioso plan de dar laptops a niños recibe críticas

LIMA - El plan peruano de equipar con computadoras portátiles de bajo costo a más de 800.000 niños en escuelas públicas es uno de los esfuerzos más ambiciosos en el mundo para reducir la brecha digital y luchar contra la pobreza.

Sin embargo, cinco años después, existen serias dudas de que el mayor despliegue particular del proyecto "Una laptop por niño", iniciativa inspirada por el fundador del MIT Media Lab, Nicholas Negroponte, haya valido los más de 200 millones de dólares que invirtió el gobierno peruano.

Los maestros rurales y administradores fueron, a menudo, incapaces de comprender y mucho menos enseñar con las computadoras, las computadoras llevaban errores de software, o los poblados carecían de acceso a internet. Muchos niños no pudieron llevarse las computadoras a sus casas, como era el plan.

"En el fondo, lo que hemos hecho fue entregar computadoras sin preparar al docente para equilibrar estas realidades, es abrir la brecha y no cerrarla", dijo Sandro Marcone, el funcionario peruano de educación que ahora dirige el programa.

Marcone considera que el plan quizá de hecho ensanchó la brecha entre los niños capaces de beneficiarse de las computadoras y aquellos que no pueden hacerlo, en un país cuyo sistema de educación pública está clasificado entre los más deficientes del mundo.

El volumen de computadores para la "educación" entregadas a nivel mundial sigue siendo modesto. Intel Corp. dijo que ha enviado más de siete millones, alrededor de un tercio a Argentina. Venezuela cuenta con 1,6 millones distribuidas, concedidas por una empresa portuguesa.

La fundación sin fines de lucro One Laptop Per Child (OLPC), de Negroponte, que fue la pionera en la idea de desarrollar un entorno de tecnología de la información en el mundo en desarrollo, nunca fue capaz de alcanzar el precio de 100 dólares por computadora que se deseaba, sin embargo ganó adeptos.

Mas de 2,5 millones de sus computadoras portátiles de 200 dólares, no sólo los modelos verdes con blanco para los grados bajos, sino también las azul con blanco con teclados más grandes para niños mayores, han sido distribuidas en 46 países desde 2007.

Las laptops de OLPC, que son resistentes, de uso eficiente de la energía y operan con una variante de código abierto del sistema operativo Linux, se encuentran en Etiopía, Ruanda, Mongolia y Haití, e incluso en Estados Unidos y Australia. Uruguay, con sólo 3,5 millones de habitantes, es el único país que ha adoptado plenamente el concepto y le dio a cada niño y profesor una computadora portátil XO, como se llaman las máquinas.

Ningún país, sin embargo, compró tantas como Perú.

"Es en realidad una gran idea", dijo Jeff Patzer, ingeniero de software de la Universidad de California en Berkeley que viajó de escuela en escuela en la Cordillera Blanca peruana en 2010 llevando y dando mantenimiento a las computadoras portátiles. "Simplemente parece que hubo cosas que no se pensaron lo suficiente".

La opinión de los investigadores del Banco Interamericano de Desarrollo fue menos recatada.

"Hay poca evidencia sólida respecto de la efectividad de este programa", dijeron en un estudio que se basó en 15 meses de estudio en 319 escuelas en pequeñas comunidades rurales peruanas que recibieron las computadoras portátiles.

"Probablemente en la educación de América latina y el mundo vamos a tener mas tecnología y está bien que así sea, pero el pensamiento mágico de que poniendo tecnología basta para producir cambios en el aprendizaje, o mejorías, es lo que este estudio viene a desmentir categóricamente", dijo a The Associated Press el chileno Eugenio Severín, coautor del estudio.

El estudio no descubrió capacidades del lenguaje o matemáticas más desarrolladas, ninguna mejoría en la calidad de instrucción en el aula, ningún incremento en el tiempo invertido en la tarea, ninguna mejoría en los hábitos de lectura.

En el lado positivo, el "dramático incremento en el acceso a computadoras" aceleró unos seis meses el razonamiento abstracto de los estudiantes, la fluidez verbal y la velocidad de procesamiento de la información, decía el reporte.

Un estudio en escuelas etíopes por parte de investigadores holandeses de la Universidad de Groningen, publicado el año pasado que apareció en la publicación Computers and Education, de manera similar encontró que las computadoras portátiles de OLPC mejoraron al capacidad de razonamiento abstracto.

Los maestros en esas escuelas han recibido una extensiva capacitación con las computadoras, donde según los investigadores introdujeron una "novedad rica en información" a un ambiente que ya desde antes estaba hambriento de aprender nuevo material.

Las computadoras portátiles en Etiopía, como las de Perú, fueron cargadas con libros, juegos de memoria, programas para composición musical y otros programas.

El funcionario del Ministerio de Educación que dirigió el programa en Perú hasta el año pasado, Oscar Becerra, dijo que el descubrimiento del razonamiento abstracto era algo "espectacular" y cuestiona las afirmaciones de que, en general, el programa ha sido un fiasco.

"Sabíamos desde el principio que no iba a ser posible mejorar a los maestros", dijo en relación con información del censo de 2007 que mostraba que 90% de los 180.000 maestros peruanos carecían de capacidades básicas matemáticas, mientras que tres de cada cinco no podían leer por arriba del nivel de sexto grado.

Becerra se sintió ofendido por el hallazgo del Banco Interamericano de Desarrollo de que las computadoras no motivaban a los niños a hacer trabajo escolar. "Pero en un colegio, que es una desgracia, con unos profesores que son ignorantes, las tareas son una porquería, entonces, aún teniendo las computadoras, cómo va a mejorar mi motivación para hacer tareas que no tienen sentido".

Se suponía que cada maestro tendría 40 horas de entrenamiento por parte de OLPC. Eso no ayudó en escuelas donde los maestros nunca habían siquiera encendido una computadora. En la experiencia Patzer, "la mayoría de ellos apenas sabía cómo interactuar con las computadoras".

En la escuela primaria en José Arguedas en el barrio de San Juan de Lurigancho, de Lima, llegaron 40 computadoras para sus 570 estudiantes hace casi dos años, pero pocos profesores las han incluido en sus planes de estudio.

Según Graciela Martínez, coordinadora de tecnología en la escuela, ha sido difícil para muchos profesores adaptarse a las computadoras.

Muchos de los alumnos de Magnus Fajardo en segundo grado batallan cuando van al laboratorio de computación y les piden escribir, de forma secuencial, los números del 200 al 300 en sus laptops.

Los niños conocían los números, pero pocos conocían sus computadoras.

Los niños menos tímidos le pidieron ayuda a un reportero que estaba de visita. Querían saber cómo pasar a un nuevo renglón, como incrementar el tamaño de la letra.

En grados superiores, dijo Martínez, el uso que le dan los niños a las máquinas es social en su mayoría. Tienen internet y Facebook es algo grande, al igual que los juegos en línea.

"Mas se les ha metido que la laptop es para jugar, que para aprender ... Como un juguete más, en pocas palabras", agregó Martínez.

Los capacitadores dijeron que eso era un signo claro de que los niños no habían sido familiarizados de forma adecuada ya sea con internet o con lo que hay en las computadoras, que tienen cámara digital y grabadora de audio, herramientas de programación y una Wikipedia recortada.

Negroponte piensa que el principal objetivo de los maestros de tecnología es simplemente poner las computadoras en manos de niños pobres.

Su propuesta del año pasado para lanzar computadoras tableta en paracaídas desde helicópteros, limitando la participación a adultos y "educadores", provocó críticas de sus colegas. Pero Negroponte es muy serio y ha comenzado un proyecto piloto en dos aldeas de Etiopía para comprobar si las tabletas por sí solas, cargadas con el software adecuado, pueden enseñar a los niños a leer.

"Hay alrededor de 100 millones de niños sin escuela, sin acceso a adultos que sepan leer y escribir, y me gustaría explorar una manera de hacerles llegar tabletas a ellos de una manera que no sea necesario enviar a los 'educadores' a los poblados", dijo a través de un correo electrónico.

El equipo de OLPC siempre consideró la conectividad a internet parte de la receta para el éxito. Asimismo, insiste en que cada niño reciba una computadora portátil y se le permita llevarla a casa.

Uruguay, un país pequeño y sin cordilleras con un nivel de vida más alto y mejor acceso a internet, ha cumplido con esos requisitos, pero Perú no.

Becerra dijo que son necesarias las compensaciones, ya que costaría 1.200 millones de dólares proporcionar computadoras portátiles a los seis millones de niños en las escuelas primarias de Perú. Las escuelas rurales, comenzando por aquellas en las que un maestro atiende a varios grados, tienen prioridad.

Pero esas escuelas remotas complican las cosas.

Algunos padres que se creyeron dueños de las laptops intentaron vender las máquinas, agregó Becerra.

Otros no querían que los niños llevaran las computadoras a casa por temor a atraer ladrones, descubrieron los investigadores del Banco Interamericano de Desarrollo. En tanto, dos de cada cinco niños no llevaban las computadoras a casa porque la escuela no lo permitía.

Algunas escuelas no tenían suficiente energía eléctrica para las computadoras.

Y además estaba la conexión a internet. Menos del 1% de las escuelas que se investigaron tenía la conexión.

No sólo son niños desprovistos de la oportunidad de ampliar sus horizontes y conocer a otros estudiantes como ellos, además carecían del acceso a internet para actualizar su software plagado de problemas.

"En muchos lugares (en Perú) aún tienen las versiones de 2008 del software", dijo Pablo Flores, quien trabaja con el programa de OLPC en Uruguay.

Patzer escribió en su blog respecto a la frustración que vivió cuando los niños y maestros batallaban con los problemas de software de sus computadoras y no entendían qué hacer: "Rápidamente las guardaron en las cajas y las pusieron de nuevo en la esquina".

El contraste no podía ser más agudo que en Uruguay, cuyo programa ha sido promovido por Negroponte y otros como un modelo aunque no se ha hecho ningún estudio externo importante.

Festivales de programación que Flores ayuda a organizar han derivado en el desarrollo de aplicaciones para enseñar geografía y el ajedrez, sintonizar estaciones de radio y de lectura para ciegos.

Dichas aplicaciones están disponibles para que cualquier persona las use en cualquier lugar, incluyendo los niños peruanos.

Sandro Marcone, el funcionario de educación que se hizo cargo del programa OLPC en Perú el año pasado, ya ha hecho modificaciones al programa, incluso hacer que la laptop XO forme parte del currículo de formación docente de este año en la universidad de Perú, para que los jóvenes educadores estén plenamente familiarizados con la máquina.

"Estamos empezando a crear generaciones de docentes que ya sepan usar la XO, que ya tenga claro un modelo de uso de la tecnología en su proceso de enseñanza", dijo.

La oficina de Marcone seguirá dando mantenimiento a las computadoras y reemplazará las que se descompongan.

Planea ampliar la penetración de internet rural y poner nuevos recursos de apoyo en línea. Parte de la nueva estrategia es alentar a los gobiernos regionales para manejen su propia tecnología educativa y de apoyo.

"Lo que sí queda en claro, que el ministerio no va a volver a hacer un macroproyecto de este tipo, o sea, no hará compras millonarias, y no los va distribuir como caramelos", concluyó Marcone.

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Puedes encontrar a Frank Bajak en: http://twitter.com/fbajak

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