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Gays hispanos luchan por ser aceptados en EEUU

PORTLAND, Oregón, EE.UU. - Cuando Edna Vázquez, de Colima, México, tenía 16 años se enamoró de una muchacha y sus padres la echaron de su casa.

La enviaron a vivir con familiares en Oregón, en las esperanza de que la separación de su novia la aleje de ese camino y salve el honor de la familia.

Al principio, Vázquez, quien supo que era gay desde pequeña, se sintió como pez en el agua. Se sumó a un club de gays en la escuela secundari Century High School de Hillsboro. Disfrutaba viendo a parejas del mismo sexo tomadas de la mano en público. Oregón parecía un sitio muy diferente a Colima, donde la ridiculizaban e incluso la despidieron de un trabajo por ser gay.

Pero la burbuja no tardó en reventar. Su familia de México seguía repudiándola y lo mismo hicieron los hispanos de Oregón. La miraban mal, le decían cosas hirientes, y Vázquez se dio cuenta de que Portland, donde se supone los gay y transgénero son bien recibidos, no era el refugio que pensaba.

"Sentí que estaba de vuelta en México", manifestó Vázquez, quien hoy tiene 31 años y lucha por acabar con los tabúes de la comunidad hispana en torno a la homosexualidad.

"Los hispanos aquí nos ven con miedo o con lástima, pero nunca como iguales", dijo Vázquez. "Piensan que hay algo que no funciona con nosotros".

La cultura hispana asigna papeles rígidos a los sexos y abunda el machismo, según Rafael M. Díaz, profesor del Instituto César Chávez Institute de la Universidad Estatal de San Francisco.

"Entre los hispanos, la homosexualidad es vista como un problema con el sexo de uno y uno se siente avergonzado de ser gay", expresó. "La cultura hispana está obsesionada con un tema: '¿Eres un hombre o una mujer?'".

Vázquez luchó por años para aceptar que era una hispana lesbiana. Se sintió avergonzada y aislada, e incurrió en comportamientos autodestructivos, incluido un intento de suicidio.

"Mis padres lo consideraban algo horrible. Se sintieron destrozados porque no era una mujer que quería casarse. Pensaban que la gente se enteraría de que tenían una hija lesbiana y eso arruinaría el buen nombrede la familia", manifestó.

Muchos hispanos ocultan su orientación sexual y no se hacen ver con la comunidad gay, según Danel Malan, director artístico del proyecto Teatro Milagro de Portland y cofundador de la Latino Sexual Health Coalition.

Díaz dijo que los hispanos condenan la homosexualidad porque no quieren que sus hijos crezcan solos, sean hostigados o se expongan a contraer el HIV.

Las cosas están cambiando en Latinoamérica: La municipalidad de la ciudad de México legalizó el matrimonio gay en diciembre y en Brasil, Colombia y Ecuador se permiten las uniones civiles de personas del mismo sexo.

Pero sigue habiendo muchos prejuicios, de acuerdo con Díaz, y muchos gays se sienten obligados a irse de sus países.

Esa, no obstante, es una "pseudo-cura", indicó Díaz.

"Algunos hispanos vienen a Estados Unidos en busca de un estilo de vida más aceptable para los homosexuales", expresó. "Pero quienes no tienen el apoyo de su familia, siguen sufriendo conflictos. Se crea una división porque la familia es muy importante para la comunidad hispana".

Los hispanos gay son minoría por partida doble, dijo Díaz. Soportan prejuicios por su origen étnico o su color de piel, y a ello se suman los prejuicios dentro de su grupo étnico porque son gay. Admitir la condición de gay expone a una persona al rechazo de su familia y de su comunidad, y también a la pérdida de un refugio en un país nuevo.

"Los hispanos gay luchan constantemente con varias identidades y tratan de ser aceptados por lo que son, en todos sus aspectos", comentó Marysol Asencio, profesora de la Universidad de Connecticut. "Algunos dicen, tengo dos strikes (una expresión del béisbol), porque soy hispano y gay. ¿Puedo ser las dos cosas? ¿Cómo afecta esto mis posibilidades de tener acceso a ciertos recursos, de sentirme apoyado e incluido?".

Vázquez vino a Oregón en 1997, cuando la comunidad gay ganaba fuerza. Aprendió inglés y trabajó en empleos donde le pagaban el sueldo mínimo, pero debió soportar las burlas de los hispanos, que la insultaron y le hacían preguntas sobre su vida íntima. Los programas de televisión en español que veía perpetuaban los estereotipos de los gay, señaló. Comenzó a beber e intentó suicidarse.

"Para mí, ser hispana y gay fue un trauma que debí superar", manifestó.

Vázquez cuenta que cuando se encuentra con un conocido en un bar gay, esa persona le implora al oído: "no le digas a nadie que me viste aquí".

Muchos hispanos no se identifican como gays, expresó David Zambrano, especialista en salud de la comunidad en el contado de Multnomah y quien se enfoca en sexualidad y prevención de enfermedades

"Dicen que acaban de estar con un hombre, pero que no son gays", dijo Zambrano.

Vázquez no quería esconderse y tampoco ser ridiculizada. CSabía que tenía que demostrar que los estereotipos están equivocados. En el 2004 se internó en una clínica de rehabilitación y desde entonces se mantiene sobria. Está completando un curso en educación en el Mt. Hood Community College.

Además, redescubrió un viejo talento: el canto. Ingresó a un grupo de música mariachi, un género tradicionalmente masculino, y se ganó el respeto de los otros músicos. Ahora canta y toca la guitarra profesionalmente.

"Quiero que los hispanos comprendan que somos seres humanos y que no nos deben tratar distinto", dijo Vázquez. "Que pierdan el miedo y comprendan que no hay nada malo con nosotros".

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Información de The Oregonian, http://www.oregonlive.com

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