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Newtown inicia la difícil tarea de enterrar a los más pequeños de la masacre

Newtown (Connecticut)

La pequeña ciudad de Newtown comenzó hoy la triste y difícil tarea de enterrar a los más pequeños fallecidos en el tiroteo con los funerales de Jack Pinto y Noah Pozner, ambos de 6 años.

Mañana continuarán los velatorios de otras víctimas, entre éstas el de la profesora Victoria Soto, considerada una heroína ya que salvó de ser asesinados a sus 16 estudiantes, a quienes escondió en un armario y otros gabinetes de su salón de clase y les ordenó no hacer ruido.

Los restos de Soto, de 27 años, de padre puertorriqueño y madre estadounidense, que fue maestra durante cinco años en la elemental Sandy Hook, serán velados en la funeraria Adzina en la localidad de Stratford, Connecticut, donde viven sus padres.

Los familiares de la otra víctima latina, Anne Grace Greene Márquez, de 7 años y de madre puertorriqueña, no han informado aún sobre los servicios fúnebres para la pequeña, hija del saxofonista de jazz James Greene.

Los habitantes de Newtown mostraron hoy de nuevo su apoyo total a las familias de las víctimas, reuniéndose masivamente a las afueras de la casa de funerales Honan, donde se llevaba a cabo un servicio en memoria del pequeño Pinto, un fanático del jugador fútbol americano Víctor Cruz, de los New York Giants.

En su honor, Cruz escribió el domingo en una de sus botas "Jack Pinto, mi héroe" y en otra "R.I.P Jack Pinto".

Para celebrar su corta vida, algunos de los que allí se reunieron este lunes se vistieron con sudaderas de ese equipo de fútbol americano, y, de nuevo a pesar de la lluvia y el frío, ofrecieron su cariño a los familiares de las víctimas con velas, osos de peluche y mensajes de apoyo.

Tras la ceremonia en esa casa de funerales, que celebrará al menos otros 11 velatorios en los próximos días de las víctimas de la matanza, el pequeño cuerpo de Pinto fue enterrado en el cementerio Newtown Village Cemetery.

También muchos se congregaron a las afueras de la casa de funerales Abraham L. Green and Son, en la vecina Fairfield, donde se celebraba el servicio en memoria de Pozner, quien, según su tía, podía "conseguir lo que quisiera simplemente con batir sus largas pestañas y mirarte con sus grandes ojos azules".

El triste proceso continuará mañana y pasado con nuevos velatorios y funerales, tanto de pequeños asesinados como de la directora del colegio, Dawn Hochsprung.

Mientras tanto, las escuelas seguían hoy cerradas por la tragedia del viernes, cuando el joven Adam Lanza, de 20 años, disparó hasta en cuatro ocasiones a su madre en su casa y después se dirigió al colegio Sandy Hook, donde acabó con la vida de otros seis adultos y 20 niños de 6 y 7 años.

Mañana se reanudarán las clases en los colegios de la zona, pero no en Sandy Hook, que sigue siendo una escena del crimen bajo investigación y que podría no volver a abrir sus aulas jamás, por lo que sus estudiantes serán trasladados a un centro de primaria cercano.

La tragedia ha reabierto además el debate en Estados Unidos sobre la seguridad en los centros de enseñanza y en concreto sobre la necesidad o no de armar a sus guardias de seguridad, un extremo sobre el que los ciudadanos de Newtown tenían hoy sentimientos encontrados.

"Hay diferencias, hay gente que no querría tener a alguien armado en el instituto, pero también es verdad que podría tranquilizar las cosas ahora", dijo hoy a Efe Jamie Dunkin, de 16 años y estudiante del centro de enseñanza media de Newtown, donde se celebró el domingo la vigilia con el presidente, Barack Obama.

Desde uno de los memoriales que se han creado en esta población para recordar a las víctimas del tiroteo, Dunkin reconoció que mañana sentirá "algo de miedo y nervios" cuando tenga que volver a clase "porque todo es posible, puede haber imitadores y hemos visto otros colegios cerrándose porque está pasando lo mismo".

Precisamente hoy las dos escuelas de la localidad de Ridgefield, también en Connecticut, tuvieron que cerrar brevemente cuando los vecinos alertaron a la policía de la presencia de un hombre sospechoso que parecía portar un rifle en el hombro, aunque el incidente resultó ser una falsa alarma.

"No importa si es una escuela primaria, media o una universidad, (los guardias de seguridad) deberían estar siempre armados porque nunca sabes lo que puede pasar", dijo también a Efe Vicky Alevreas, una madre de 34 años que viajó desde el neoyorquino barrio de Queens hasta Newtown para ofrecer su apoyo a los afectados por la masacre.

Mientras tanto, la policía continúa con la investigación para tratar de esclarecer qué ocurrió exactamente el pasado viernes y anunció que son dos, y no uno como se había dicho inicialmente, los adultos que resultaron heridos en el colegio Sandy Hook durante el tiroteo.

El gran interrogante sigue siendo todavía qué motivo llevó a Adam Lanza, un joven "brillante" pero "callado y tímido", como le han definido a Efe sus conocidos, a cometer el pasado viernes esta terrible matanza.

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