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"Operación E" pelea en cortes por su exhibición

BOGOTA, Colombia - Rebeldes armados llegan a casucha en medio de la selva preguntando por el curandero de la zona y muestran una cesta en que cargan un bebé de unos siete meses, con el bracito izquierdo vendado y una pequeña gaza cubriendo su blanca mejilla derecha.

Tras un breve diálogo con el dueño de la casa, que se queja que el bebé será otra boca que alimentar en medio de su pobreza y que el curandero, que es su suegro, no tiene capacidad de atender ese brazo, el niño es dejado en manos de la familia en el corazón de la jungla colombiana con la promesa de los guerrilleros que retornarán al día siguiente a recogerlo. Nunca retornaron.

Es una de las escenas con las que abre la cinta "Operación E" en alusión a Emmanuel, el niño cuyo nombre hizo noticia alrededor del mundo porque su madre Clara Rojas lo engendró y lo tuvo siendo una rehén de las FARC y sólo se reencontró con él en 2008, tras su liberación luego de seis años secuestrada en esa suerte de enorme brócoli tupido y húmedo que es el sur de la selva colombiana.

Pero aparte de esas imágenes en el tráiler de la película, el resto de la historia relatada en 90 minutos con una inversión de 3 millones de euros no podrá ser vista por el público colombiano porque Rojas interpuso el 13 de diciembre una acción legal para impedir su exhibición en esta nación andina, argumentando que la cinta podría afectar "el libre desarrollo de la personalidad" del niño, una figura de ley colombiana.

El miércoles se dictaría una decisión judicial que prohibirá o permitirá la exhibición del filme rodado a lo largo de siete semanas a fines del 2011 totalmente en parajes y poblaciones colombianos, en un caso que ha generado un barullo nacional porque mezcla desde pinceladas de uno de los capítulo más increíbles del conflicto interno colombiano hasta alegatos sobre la libertad de expresión, en un debate en el que han intervenido críticos de cine y escritores hasta al propio presidente Juan Manuel Santos.

Rojas, una abogada bogotana de 49 años y actualmente directora de la Fundación País Libre que ayuda a parientes de secuestrados, ha dicho que no está de acuerdo con la cinta porque cuenta la historia desde el punto de vista del hombre que tuvo "secuestrado" por unos meses a su hijo y que agitar tal capítulo podría intranquilizar al niño, actualmente de nueve años. Rojas declinó pedidos de la AP para comentar el caso.

Para los productores francoespañoles de la cinta el asunto es simple: lo que sucedió con Rojas y su hijo es ya conocido por el país y la película no se centra ni en la ex rehén ni en Emmanuel, sino en el hombre que cuidó al niño en la selva por unos meses alegando que se lo encargó las FARC sin decirle que se trataba del bebé de la secuestrada y cómo ese hombre y el país sólo supieron que la guerrilla, contrario a su anuncio, no tenía al niño en su poder; eso sólo se supo días antes de la liberación de Rojas, en enero del 2008.

De hecho la verdadera historia de Clara, Emmanuel y José Crisanto Gómez, el hombre que cuidó al bebé por unos meses, supera cualquier ficción: sólo por el periodista colombiano Jorge Enrique Botero se supo en el 2006 que Rojas había concebido y dio a luz en la selva a un bebé varón un año antes. Rojas, quien escribió y publicó en el 2009 un libro sobre su cautiverio y el nacimiento de su hijo, ha dicho que la identidad del padre es asunto de su única incumbencia y que sólo se la revelará a su hijo, nacido en abril del 2004, cuando considere que ha llegado el momento.

A principios del 2007 un policía que escapó del cautiverio de las FARC confirmó el nacimiento del niño y dijo que se llamaba Emmanuel. Y posteriormente, cuando a fines de aquel año las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron que liberarían a Rojas, a su bebé y a otra política que estaba secuestrada, la entrega de los tres se postergó porque, y sólo se supo entonces, los rebeldes no tenían en su poder al niño; se lo habían entregado años antes a José Crisanto Gómez.

José Crisanto, quien a fines del 2007 recibió ayuda oficial en un programa de protección de testigos ante amenazas de las FARC, que reclamaban la devolución del bebé, terminó en mayo del 2008 en prisión por acusaciones de secuestro, rebelión, fraude procesal, falso testimonio y obtención de documento público falso, y salió libre en abril del año pasado, aunque su excarcelación fue apelada por la Fiscalía General y aún se espera un fallo definitivo.

En medio de la polémica sobre si se podrá o no exhibir la cinta, "el tema para mí superior y más importante que es el de la libertad del arte", dijo en entrevista telefónica Santiago Gamboa, escritor y columnista colombiano radicado en Roma. "La película es la versión de unos hechos... de otra persona que se llama Crisanto Gómez y por lo tanto la verdad de Crisanto Gómez tiene tanto derecho a existir en un medio plural y en un medio democrático como el nuestro como la de Clara Rojas", añadió Gamboa, quien fue jurado en septiembre del año pasado en el Festival de Biarritz, en Francia, donde el actor español Luis Tosar, que personifica al campesino colombiano en "Operación E", ganó el premio al mejor actor.

Gamboa trató el tema de la película en al menos dos columnas, una de ellas publicada en diciembre en el diario El Espectador que provocó un tuit del presidente Juan Manuel Santos.

"De acuerdo con Santiago Gamboa. No debemos comenzar a censurar ninguna expresión del arte como puede ser un una película. Promovamos la libertad", dijo el presidente el 29 de diciembre.

A más de 150 kilómetros al noreste de Bogotá, en el poblado de Duitama, José Crisanto se encoge de hombros y dice no entender las razones de Rojas, con la que asegura nunca haber hablado personalmente.

"Verdaderamente a mí me parece que se busca como hacer protagonismo por parte de esta señora Clara Rojas", dijo José Crisanto, de 44 años, un hombre macizo y pequeño, sentado en una silla plástica blanca en una casa alquilada donde habita en Duitama con sus siete hijos de entre 16 y seis años.

La película es "sobre mi vida, toda la odisea que tuve que pasar después de que dejan (los rebeldes) este niño en el más completo abandono... tantas dificultades para después conocerse el desenlace de quién se trataba, pues ni yo mismo sabía", añadió el hombre en una entrevista reciente con la AP en Duitama.

Tras cuidar del niño unos seis meses en las selvas de Guaviare, en el sur del país, Gómez, que era un "raspachín" o cultivador de coca, dijo que el pequeño enfermó y decidió entregarlo en julio del 2005 a la oficina en aquella región del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, organismo de protección oficial que cuidó de él sin saber que se trataba del hijo de la ex política secuestrada. El niño fue transferido a Bogotá y estuvo con una familia sustituta, según ha explicado el gobierno.

Más tarde fue sometido a pruebas de ADN con un hermano de Rojas, arrojando resultados positivos. Y tras su liberación, Rojas más tarde pudo reencontrarse con su hijo.

José Crisanto, cuya versión de que desconocía quién era el niño fue puesta en duda por la fiscalía y de allí a que se ordenara su detención en el 2008, narró que las FARC enviaban a milicianos a presionarlo por la entrega del niño, mientras él les decía que el bebé estaba con una hermana en Bogotá y que pronto regresaría, aunque ya tenía años que lo había entregado al ICBF.

Temeroso de una acción en su contra o de sus hijos, José Crisanto, que siempre ha negado tener relación con las FARC y mantiene que como muchos campesinos simplemente los conocía porque eran la "autoridad" en la zona, abandonó Guaviare con su mujer e hijos y en enero del 2008, con ayuda oficial, llegó en avioneta a Bogotá, donde poco después se separó de su pareja, encaró el proceso judicial y la prisión. Ahora vive en Duitama con sus siete hijos y su suegro, Ramón Gaitán, aquel curandero por quien llegaron a su casa en el 2005 los rebeldes pidiendo que atendiera al bebé.

Las productoras de la cinta ZircoZine y Tormenta Films de España y Ajoz Films de Francia, contactaron a Gómez, quien está desempleado, cuando éste aún estaba en prisión en el 2011 en Bogotá. Le mostraron el guion y le contrataron como asesor por una suma que declinan revelar, aseguró en una entrevista con la AP en Bogotá Farruco Castromán, de ZircoZine.

Castromán dijo trataron de negociar con Rojas, pero que los diálogos para el pago de un porcentaje de las ganancias de la cinta, estrenada en 2012 en España, fracasaron y poco después surgió la acción legal de la ex rehén. Rojas, según Castromán, pidió 1% de la taquilla mundial y los productores ofrecieron 1%, pero de la taquilla colombiana, y ha dicho que nunca planteó una acción similar contra el libro que publicó en el 2010 José Crisanto Gómez, todavía estando en prisión, porque no le interesaba entrar en una pelea con el hombre que tuvo un tiempo a su hijo.

A pesar de las quejas por todo que le ha tocado vivir, José Crisanto, quien dice que tras salir de su finca de 150 hectáreas en Guaviare lo perdió todo, tuvo la oportunidad de estar tres meses en España el año pasado, de septiembre a diciembre, para las presentaciones de la película en eventos como el Festival de Cine de San Sebastián. Ahora espera la resolución a su caso, que la película pueda exhibirse en Colombia y que él encuentre trabajo para mantener a sus hijos y rehacer su vida.

"Se entiende que no es un documental, es una película que debe tener muchos matices para que llame la atención, pero es una película que repito, vale la pena verla", concluyó.

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En Internet:

http://operacione.com/

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